Llevo 9 noches sin dormir. 9 noches con los puños aferrados a los barrotes de una celda de la que pareciera no poder escapar. ¿Debo llamarle insomnio a este señor terror que me visita? Cansada, cansada, cansada. ¿Si digo que los ojos me arden también suena como una metáfora cansada? No logro pegar las pestañas, están húmedas y se repelen. Quiero llorar pero no me sale. Alerta roja gritan mis ojos.

ojos ojos ojos y manos

Me tiro por la ventana. No puedo más con la desesperación y me tiro por la ventana. Caigo viva, eso al menos es una ganancia. Salgo corriendo como si el señor terror también me persiguiera en la calle. Quiero llorar pero no me sale. Quiero correr para cansarme más. Correr hasta que me quede tanto sin aliento que no tenga otra opción que desplomarme. Caer dormida. Llevo 9 noches de desespero.

Llego a un parque lleno de trigo y paja, amarillos brillan como oro en medio de los columpios oscuros. El resplandor de esta montaña amarilla me deslumbra los ojos. Aún más me arden. Ya lo dije, estoy cansada, cansada, cansada. Entonces me lanzo al bulto de trigo y paja a reposar como si fuera mi cama. Una parte me apacienta y la otra me turba. Creí que en la cama de trigo y paja dormiría pero apenas puedo jugar a separarla. En una mano el trigo y en la otra la paja.

Me esfuerzo, me esfuerzo, me esfuerzo. Me entrego al trabajo de separar el trigo de la paja con la esperanza de quedarme profunda. Pero luego solo me quedan las manos enrojecidas igual que los ojos. Llevo 9 noches en estado de alerta. Me levanto de la cama falsa y salgo otra vez corriendo. A la vuelta de la esquina me estrello contra el pecho del señor terror. Creí que le había escapado. Me mira de pies a cabeza. Empieza a tocarme y zarandearme a manera de requisa policiaca.

El señor terror me tienta los hombros, los codos y las muñecas. Mete sus manos bajo mis axilas. Me tienta los costados, la cintura y las caderas. Mete sus manos rozando por entre mis piernas. Desde las ingles hasta las rodillas siento la persecución violenta de sus manos. Quiero llorar, pero no me sale. Aprieto los ojos tanto que lo deseo, lo deseo tanto hasta que desaparezco. De nuevo bajo el techo conocido. Los ojos todavía me arden. Todavía no me duermo. Así llevo 9 noches.

Ojos ojos ojos

YA QUE ESTÁS POR AQUÍ, LLÉGATE POR ACÁ

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