Hoy, 17 de mayo, día internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, vale reseñar el capítulo 15 de la octava temporada de los Simpson, titulado “La fobia de Homero”, el cual resulta muy útil para analizar qué es la homofobia, sus repercusiones y cómo puede ser erradicada. El episodio, estrenado hace 20 años, es representativo de los tiempos que vivimos actualmente, en los que la visibilidad y victorias jurídicas conquistadas por la comunidad LGBTI, han traído consigo el aumento de expresiones homofóbicas de personas que aún no saben cómo lidiar con un tema que desconocen. Personas ignorantes, intolerantes y miedosas, que creen que otorgarle derechos a la comunidad LGBTI significa destruir la sociedad, tal como le ocurre a Homero a partir de la llegada de un amigo gay a su familia.

Homero y Javier

Todo empieza cuando por cuenta de una travesura de Bart, los Simpson deben pagar una cuenta de 900 dólares a la compañía de gas. Al no contar con el dinero, Marge decide vender una vieja figura de la Guerra Civil, herencia de una tía, que hasta entonces ha guardado como una reliquia valiosa. Se dirigen a una tienda de antigüedades y artículos curiosos para ver si consiguen el dinero para pagar la cuenta. Allí conocen a Javier, el dueño del almacén, experto en memorabilia, quien les revela que la figura no es una reliquia sino una licorera que en realidad no vale mucho. En la tienda, Homero no puede creer que tantos artículos viejos cuesten tanto dinero. Javier le explica que es por la nostalgia que estos objetos cobran mucho valor. Homero, entusiasmado ante la chispa e ingenio de Javier, decide invitarlo a su casa para mostrarle que está llena de objetos que podrían interesarle. Durante la visita, los Simpson conocen un poco más de la personalidad de Javier, a éste le encanta todo lo que encuentra en la casa de la familia y no disimula en gestos y expresividad al demostrarlo. Para este momento, Lisa y Marge ya han notado que por su forma de relacionarse con ellas, es posible que Javier no sea heterosexual. Por su parte, Homero, entre más conoce a Javier, más se encanta con su personalidad, incluso bailan juntos una canción que ponen a sonar en el tocadiscos. Homero, en un gesto de camaradería, durante el baile, hace chocar su cadera con la de Javier y éste le dice: “¡Homero, eres una bala perdida!”.

Al día siguiente, homero comenta en la cocina ante Lisa y Marge, que le ha caído muy bien Javier. Propone invitarlo nuevamente a la casa para que venga con su esposa. En este punto, vemos que Homero no tiene ni idea de que Javier sea gay. Incluso insinúa que pueda ser un soltero picarón que anda con varias mujeres. Marge intenta darle pistas a Homero para qué se dé cuenta de lo que ya todos los demás en la familia han advertido; le dice, ¿no te parece que Javier es un poco festivo, o que tal vez prefiere la compañía masculina?, a lo que homero repone que sí, que es un tipo feliz y que todos los hombres disfrutan la compañía de sus amigos. El despiste de homero lleva a que Marge se lo diga claramente: “Javier es ho-mo-sexual”. En este momento, Homero sale del closet de la homofobia e inicia un discurso que lo deja como una persona ignorante e intolerante. Dice cosas como, “ya no podemos decir que solamente gente normal ha pisado esta casa”. Homero se avergüenza de haber bailado con Javier y les pide a los demás que por favor no se lo digan a nadie. Homero expresa que lo que más le indigna de Javier es que no se tomara el trabajo de comportarse de manera afeminada. Aquí vemos que Homero tiene una visión bastante limitada de lo que es un hombre gay, asumiendo que todos se comportan de cierta forma, o como él mismo lo dice, como “locas, locas”.

Homero y Javier 3

Javier llega a casa de los Simpson para llevar a la familia a dar un paseo en su auto. Homero, quien antes había expresado lo bien que le caía, se niega a verlo y dice que no pondrá un pie fuera de la casa hasta que él se haya ido. Mientras Marge se refiere a Javier como una persona educada e inteligente, Homero insinúa que andar tanto con él podría “pegarle lo gay”. Homero es tan ignorante ante la homosexualidad, que considera que es algo que puede “pegarse”, algo así como lo que piensan esas personas en Colombia que creen que un niño podría volverse gay al crecer en una familia homoparental o por ver personajes gays en televisión.

Homero lleva su ignorancia al extremo cuando a partir de varios momentos en los que Bart imita a Javier o repite algunas de sus frases, comienza a sospechar que a su hijo se le “contagió” la homosexualidad del nuevo amigo de la familia. La preocupación de Homero por la sexualidad de Bart es consecuencia de sus ideas preconcebidas con relación a la homosexualidad. Si bien al conocerlo nunca notó que Javier fuera gay, ahora cree que Bart lo sea porque se pone una camisa de flores, o porque escoge el postre rosado en lugar del marrón. Lo peor es cuando al manifestarle su preocupación a Marge, dice que ella debe tener toda la culpa, por haber sido tan “afeminada” con el niño.

Homero le pide a Javier que se aleje de su familia. Javier le pregunta qué tiene contra los gays, a lo que Homero, en una actitud completamente homofóbica, le responde que para él la homosexualidad no es “común” y que si hubiera una ley, seguramente lo prohibiría. Y bueno, ya sabemos que hay todavía en el mundo personas y gobiernos que piensan como Homero, en la actualidad, en 70 países las conductas homosexuales están catalogadas como ilegales, lo que obliga a las personas de la comunidad LGBTI a vivir escondidas o a mantener su orientación sexual en secreto. También sabemos que por ese pensamiento según el cual la homosexualidad no es “común”, en países como Colombia hay personas que consideran que a la comunidad LGBTI se le deben retirar algunos los derechos que con tanto esfuerzo han logrado que se les reconozcan, tales como el matrimonio o la posibilidad de adoptar y formar una familia. Gente que como le dice Marge a Homero ante su actitud homofóbica, se pone en vergüenza, al desplegar tanto odio e ignorancia.

Homero sigue descendiendo en su espiral de vergüenza, cuando afirma que los gays no pueden usar las palabras que los heterosexuales usan para referirse a ellos, como si discriminar, ofender y descalificar a los gays fuera un derecho natural de los heterosexuales. Homero, como todo homofóbico, piensa que ser hétero lo hace superior a los homosexuales y que estos deben soportar sus burlas.

Homero inicia una cruzada para, como él dice, salvar a Bart de la homosexualidad. Dice que lo llevará a lugares “masculinos normales” y que para el día siguiente será un Stallone cualquiera. En el auto, Homero abraza a Bart, pero de inmediato piensa que lo está tocando demasiado y que eso podría empeorar las cosas. Aquí vemos cuán ignorante es Homero, pensando que las demostraciones de afecto entre padre e hijo es mejor evitarlas, para que el niño no vaya a volverse gay. Un pensamiento que tienen muchos padres, sobre todo en una sociedad machista como la colombiana, en la que incluso entre padres o hermanos no acostumbran a ser cariñosos, ya que pareciera existir un límite invisible que todos los hombres aprenden, que les señala hasta dónde es adecuado tocar a otro hombre así sea su familia. Para el hombre machista y homofóbico promedio, está bien darse un apretón de mano o máximo un abrazo con palmada en la espalda, pero que no dure más de tres segundos, porque prolongarlo sería incómodo o podría malinterpretarse.

El machismo, al tiempo que convierte a los hombres en seres misóginos y homofóbicos, les enseña a temerle a la demostración de sus sentimientos, porque ello implica poner en riesgo su masculinidad. De hecho, dentro del machismo, lo más frágil es la heterosexualidad de los hombres, por eso es que quienes lo padecen evitan a toda costa poner en riesgo su orientación sexual, al permitirse demostraciones de afecto demasiado expresivas o departiendo con personas homosexuales, porque, como considera Homero, su heterosexualidad o la de su hijo son tan frágiles que pueden verse afectadas simplemente por estar cerca de un hombre gay.

Homero y Javier 1

Homero intenta entonces un par de estrategias para volver a Bart un “hombrecito” nuevamente; lo obliga a ver durante horas un anuncio publicitario en el que aparecen mujeres con poca ropa, lo cual tiene como efecto que Bart quiera fumar cigarrillos “extra largos”. Luego lo lleva a una fundidora en la que resultan trabajar solo homosexuales. Al descubrir esto último, Homero le dice a los fundidores que todos están enfermos, lamentando que Bart no tenga “salida”, porque el mundo se ha vuelto gay. Un pensamiento similar al de quienes todavía se escandalizan porque Disney incluya personajes gays en sus tramas, como ocurrió con la reciente versión de la Bella y la Bestia.

Ante el fracaso de sus estrategias, Homero pide ayuda a Moe y Barny, quienes resultan ser tan homofóbicos como él; qué tal esta perla de Moe: “El mundo moderno tiene un efecto invertidor en los niños”. Cabe recordar que este capítulo salió al aire hace 20 años, cuando el mundo aún no estaba tan abierto a la comunidad LGBTI y ésta no tenía tanta visibilidad, aún así, dos décadas después y entrado el siglo XXI, sigue habiendo gente que piensa de forma tan ignorante como Moe, considerando que ser gay es algún tipo de “inversión” o algo contra-natura.

Moe y Barny le aconsejan a Homero que para volver a Bart nuevamente hombre, ante la imposibilidad de mandarlo a la guerra, debe llevarlo a cazar un venado. Sí, Moe y Barny son así de ignorantes, según ellos, un hombre sólo puede demostrar cuán macho es, obligándose a ser violento. Moe afirma que después de que Bart supere esa prueba, Homero podrá relajarse y ver cómo llegan los nietos. Sí, otra vez, Moe es así de ignorante, cree que la valía de un hombre radica en que actúe según el ideal de virilidad violenta e irresponsable que ha construido la sociedad machista durante siglos. Para hombres como Moe, lo que importa es engendrar hijos, no la responsabilidad de criarlos.

Homero insiste en que la supuesta homosexualidad de Bart se debe a que él fue un mal padre, porque como piensan los homofóbicos, ser gay está mal, es el producto de un error de crianza, es algo que se debe corregir. Lamentablemente, todavía en este siglo existen iglesias en las que someten a sus feligreses homosexuales a supuestos tratamientos de corrección, que lo único que hacen es generar graves problemas de depresión en estas personas, que incluso pueden tener consecuencias mortales. Como le ocurrió al gran Alan Turin, padre de la computación, a quien además le debemos que lograra con su inteligencia ponerle fin a la segunda guerra mundial. A él, en la Inglaterra del siglo pasado en la que ser gay era ilegal, lo sometieron a castración química para reprimir sus deseos, lo que eventualmente lo llevara al suicidio.

Volviendo al episodio, al no encontrar venados en el bosque, el grupo de cazadores llega hasta un parque temático de navidad y se meten al corral de los renos. Homero ordena a Bart que le dispare a uno de los animales. Bart se niega y llora. Todo se sale de control cuando los renos comienzan a atacarlos. Ante el peligro, Moe y Barny corren a esconderse, abandonando a Homero a su suerte. Aquí empieza la reivindicación de Homero, quien con tal de proteger a su hijo, se expone a los golpes de los renos. En ese momento llega Javier al rescate, quien utilizando 100% inteligencia y 0% violencia, ahuyenta a los renos valiéndose de un robot Papá Noel a control remoto, ya que, como él lo explica, los renos tienen un temor natural ante su cruel amo.

Homero y Javier 2

Moe y Barny salen de sus escondites, el segundo expresa que siente vergüenza de que los haya rescatado un “maricotas”, lo que Moe reitera expresando que será algo de lo que no podrá reponerse. Aquí entra un Homero totalmente renovado, quien superando su ignorancia y su miedo ante Javier, les recuerda a Moe y Barny que le deben la vida y les pide que lo traten con respeto. Javier se alegra al saber que se ha ganado el respeto de homero y dice que solo tuvo que salvarle la vida para lograrlo, que si todos los gays pudieran hacer lo mismo, todo cambiaría. Homero corona su reivindicación diciéndole a Bart: “Sea cual sea el camino que elijas, yo estoy de acuerdo”. Aquí Homero pasa de ser un ignorante homofóbico a un hombre capaz de relacionarse emocionalmente con su hijo, manifestándole en esa frase que lo amará incondicionalmente.

Este capítulo estuvo a punto de ser cancelado, cuando los censores del Canal Fox manifestaron que por su contenido era inaceptable para su emisión. Posteriormente, debido a un cambio de director en el canal, el episodio obtuvo la autorización para que fuera emitido. Ganó el premio Emmy a la mejor serie animada y la Alianza Gay y Lesbiana en Contra de la Calumnia (GLAAD, en inglés) lo calificó como “un brillante ejemplo de cómo representar a nuestra comunidad en televisión de una manera inteligente, justa y divertida”.

Al capítulo se le considera como uno de los 20 mejores de toda la historia de Los Simpson y demuestra que la homofobia es un mal generado por la ignorancia, el miedo y el odio de quienes, antes de darse la oportunidad de relacionarse con algo que desconocen, prefieren rechazarlo. La transformación de Homero en este capítulo es prueba de que la cura para la homofobia es la educación que puede recibirse al abrir el corazón y la mente ante aquello a lo que tanto temen quienes la padecen.

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