Mucho se ha discutido acerca de si la película de la Mujer Maravilla funciona como una alegoría feminista. Diría que al ser una heroína de acción de la DC Comics, ella, en últimas, no es más que una fuerza cuasipolicial, a la que poco le interesa generar un cambio radical en el mundo, sino más bien mantener a raya a quienes amenazan con la seguridad de ese mundo y de los sistemas que lo rigen. Pensando en representaciones feministas más alternativas en las películas de héroes de acción, recordé de inmediato a la Gatubela de la cinta Batman Vuelve, dirigida por Tim Burton.

Gatubela 2

Esta Gatubela, interpretada magistralmente por Michelle Pfeiffer, constituye un personaje de un feminismo inusual en el discurso de Hollywood. A diferencia de la más reciente Mujer Maravilla, Gatubela no es un mito, no es una amazonas criada en otro mundo, Selina Kyle es la mujer que resurge de las cenizas de una vida de silencio, complacencia e invisibilidad. Una mujer que luego de ser aniquilada por el machismo de los hombres que rigen Ciudad Gótica, aprovecha su nuevo aliento para enfrentarse con garras a ese machismo, con el objetivo de destruirlo desde la raíz, sin concesiones.

Durante toda la película, Selina Kyle, antes y después de convertirse en Gatubela, nos regala frases que denotan su hastío ante el mundo machista en el que vive. Dice cosas como: “No eres más que uno de esos hombres que sólo demuestran su fuerza con alguien que es la mitad de su tamaño”; “hombres, siempre confundiendo sus armas con sus partes privadas”; “soy una mujer y no soy predecible”; “se lo facilitas tanto, siempre esperando a que algún Batman venga a salvarte”; “eso fue breve, como todos los hombres en mi vida”; “hice mal en no dejarlo ganar ese último juego de racketball”.  

A partir de ese hastío por un mundo en el que los hombres no soportan que una mujer sea más inteligente o más talentosa que ellos, surge su determinación por generar un cambio para Ciudad Gótica, que consiste en destruir el mayor de sus males, al malvado Max Shreck. Shreck, además de ser un manipulador de la población de Gótica, que pretende apoderarse de la energía de la ciudad a través de una planta nuclear, que contamina los ríos con sus fábricas, es quien lanza a Selina Kyle por una ventana, cuando ésta descubre sus planes. Selina sabe que Batman será un obstáculo en su tarea de vengarse de Max. Pese a que Shreck es el peor villano de Ciudad Gótica, al ser un hombre representativo del poder y de las instituciones empresariales y gubernamentales, será protegido por Batman.

Gatubela

El discurso antisistema de Gatubela llega entonces a su punto más alto en los últimos minutos de la película, cuando está a punto de lograr su objetivo de eliminar a Max Shreck. Por supuesto, Batman interviene para que Gatubela no tome justicia por propia mano y permita que Max vaya a la cárcel. Ella le dice a Batman que no sea tonto, que la ley no aplica para personas como Max. Selina no cree en las instituciones, no confía en el sentido de justica corrupta que reina en Ciudad Gótica. Batman, además de pretender que Selina abandone su misión, le propone que se vayan a vivir juntos, para ayudarse mutuamente a lograr lo que ambos anhelan, conciliar los aspectos claros y oscuros, públicos y secretos de sus vidas. Ella le dice: “Me encantaría vivir contigo en tu castillo para siempre, como en los cuentos de hadas, pero no podría vivir conmigo misma, así que no pretendas que esto sea un final feliz”.

Gatubela demuestra entonces que es más compleja que Batman. Reconoce que tiene muchos asuntos por resolver, que le competen solo a ella y para los cuales estar con un hombre no es la solución. Gatubela le demuestra a Batman que no es otra damisela en peligro a la que él puede salvar. Selina quiere encontrar una manera de salvarse a sí misma. Ella está dispuesta a dar la vida por aquello en lo que cree, su propio sentido de justica, el cual consiste en destruir a la malévola fuerza machista representada por Max, una fuerza que mata a las mujeres, contamina al planeta y se aprovecha de las masas incautas para estar en el poder.

Batman, a diferencia de Gatubela, confía en que Ciudad Gótica puede encontrar la salvación aún estando plagada de instituciones corruptas; de ahí que resulte tan tibia la forma en que las combate. Gatubela no, para ella, Ciudad Gótica y en general el mundo, necesitan una revolución, no simplemente deshacerse de los villanos que amenazan el statu quo, como hace Batman, ella quiere subvertir ese estatus, por eso, pese a que podría enamorarse de Bruce Wayne, rechaza su propuesta de vivir juntos. Sus ideales y procedimientos son muy diferentes.

Gatubela no acepta un mundo regido por hombres ambiciosos que no dejan oportunidad para mujeres como ella, que no creen o no les importa un final de cuento de hadas, porque no están esperando un príncipe o un héroe que las rescate. Selina sabe que vive en un mundo que no ofrece a esas mujeres más que terminar “muertas o profundamente resentidas”, como ella misma se lo dice a Batman en una de sus confrontaciones.

Gatubela 1

Gatubela entonces es capaz de recibir 5 balazos y seguir en pie, hasta lograr lo que se propone, dar ese último beso mortal, como dice ella misma que son los besos que se dan con el corazón. Un beso en la boca de Max Shreck, mientras sostiene un cable de alta tensión y mediado por una macana eléctrica, para achicharrarse juntos. La película termina, a diferencia de cualquier cuento romántico de Hollywood, con el beso que una mujer da, no al hombre al que ama, sino al que más detesta. Un beso para intentar cambiar un mundo que no funciona y darle a ese mundo la oportunidad de reinventarse.

Los ideales de Selina jamás serán los de Batman, él, quizá sin darse cuenta, existe para que hombres como Max puedan seguir siendo ricos, poderosos y libremente delincuentes. Selina no puede aceptar eso. Bruce, con todo lo Batman que es, prefiere hacerse el de la vista gorda ante las fechorías de Max, hasta se reúnen para hablar de negocios. Batman no es más que el policía de un sistema macabro dispuesto a destruir a cualquiera que lo amenace. Por su parte Selina sabe que ese sistema no da oportunidad a la justicia, al respeto para las mujeres. Para Selina, se trata de un sistema que obliga a las mujeres a no emitir opinión alguna, a no intervenir en la construcción del mundo, tal y como desde el principio de la película se lo hace saber Max Shreck. Cuando ella interviene en una de las juntas de Shreck con los hombres más poderosos de Ciudad Gótica, ante el atrevimiento, éste la humilla diciendo: “Parece que no hemos “amaestrado” bien a la señorita Kyle”.

Al final de la cinta queda demostrado que Batman no resuelve nada y que es Selina quien libra a Ciudad Gótica de su mayor villano. Selina hace lo que Batman jamás se atrevería, eliminar al mal de raíz. Él, con toda su astucia, nunca lo haría, quizá porque le conviene que Ciudad Gótica siga tal y como es, con tal de no quedarse sin su pasatiempo de paladín enmascarado, que lo distrae de su vida de hombre millonario o, más bien, de niño consentido al que su mayordomo Alfred le sirve la sopa.

Gatubela es entonces el epítome de la mujer incómoda ante el statu quo, que busca subvertirlo, de manera que pueda generarse un cambio profundo que permita que las cosas dejen de regirse por la ambición y la falta de escrúpulos. Por eso, en lugar de quedarse con Batman, quien a sus ojos es más bien un perro guardián del sistema, Selina decide guardar su última vida gatuna para sí misma, para estar sola y seguir descubriendo quién es, sin que en esa definición intervenga nadie más que ella.

 

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