The Atlantic publicó un artículo escrito por Sophie Gilbert, en el que se describe cómo en la gala número 75 de los premios Globo de Oro, ninguno de los hombres que recibieron un galardón usaron su plataforma para referirse a la que, por encima de las historias de cine y televisión nominadas, fue la gran historia de la noche, la de las mujeres de Hollywood alzando la voz en contra del abuso. A continuación nos permitimos traducir del inglés dicho artículo:

James Franco Golden Globes 2018

Casi todas las mujeres que participaron en la ceremonia del Globo de Oro 2018, se vistieron de negro. En la alfombra roja, muchas de ellas llegaron acompañadas no por sus parejas, sino por activistas en temas de género e igualdad racial. Las mujeres del Globo de Oro hablaron acerca del endémico acoso sexual en Estados Unidos y de cómo las historias publicadas por el The New York Times The New Yorker acerca de los abusos perpetrados por décadas por Harvey Weinstein, marcan un antes y un después en el panorama de Hollywood.

Por su parte, algunos de los hombres de los Globo de Oro usaron pins con el lema Time’s Up. En la alfombra roja les preguntaron menos acerca de Weinstein y el #MeToo y más acerca de sus trabajos. Ellos se hicieron un poco los de la vista gorda cuando la actriz Natalie Portman hizo énfasis en el hecho de que en la categoría de mejor director sólo había hombres. Cuando aceptaron sus premios, los hombres del Globo de Oro agradecieron a sus madres, sus esposas, sus novias, sus agentes y hasta a Italia por su excelente comida. El compositor Alexander Desplat incluso apuntó que el trofeo era de un color diferente al recibido en una gala pasada. Sin embargo, pese a enfrentarse a un mar de caras de mujeres vestidas de negro, ninguno de los más de doce hombres que recibieron un premio se sintió obligado a manifestar que algo en la noche lucía diferente. Para los hombres del Globo de Oro, a excepción del presentador, Seth Meyers, quien presentó una serie de bromas acerca de Weinstein, todo lucía tal como siempre.

Una notable disparidad era evidente en una noche en que las mujeres, por primera vez en la historia de las ceremonias de entrega de premios, coordinaron su color de vestido para llamar la atención con relación a la desigualdad en la industria del entretenimiento y más allá. Pero las mujeres del Globo de Oro no solamente se vistieron de negro, ellas también usaron, en su mayoría, sus minutos en un escenario público para hablar de manera sentida e inclusiva acerca del acoso sexual en Estados Unidos y alrededor del mundo. Cuando aceptó el primer trofeo de la noche por su papel como una sobreviviente del abuso doméstico, en la miniserie de HBO Big Little Lies, Nicole Kidman alabó “el poder de las mujeres” y habló acerca del azote de los abusos. “Creo y espero que podamos obtener un cambio a través de las historias que contamos y la forma en que las contamos”, dijo. Fue un momento que marcó el tono de la noche. A continuación, ganadoras desde Laura Dern hasta Rachel Brosnahan, pasando por Elisabeth Moss y Oprah Winfrey, usaron sus plataformas para hablar acerca de lo necesario que resulta que la voz de las mujeres sea escuchada. Muchas mencionaron  la campaña Time’s Up, específicamente, en un esfuerzo coordinado. Sin embargo el subtexto que los hombres parecían estar escuchando es que las voces de las mujeres son las únicas que deben alzarse cuando se trata por abogar por sus derechos.

Alexander Skarsgård, quien interpreta al abusador del personaje de Nicole Kidman, en Big Little Lies, alabó el “extraordinario talento” del grupo de mujeres con quien ha tenido el privilegio de trabajar en el show. Él usó el pin de Time’s Up en su solapa, pero no se refirió a los temas de la noche o siquiera a los temas que trata el show por el cual acababa de ganar un premio. Martin McDonagh, cuyo film Three Billboards Outside Ebbing, Missouri relata el dolor de una madre buscando justicia con relación a la violación y asesinato de su hija, tampoco se refirió a cuán directamente el tema de su galardonado trabajo se relacionaba con el estado actual de Hollywood en este momento post-Weinstein. Bruce Miller, el productor ejecutivo del drama ganador del Globo de Oro The Handmaid’s Tale, fue el único hombre galardonado de la noche que hizo alusión al #MeToo, manifestando: “A todas las personas en esta sala y en este país y este mundo, que trabajan para evitar que The Handmaid’s Tale se convierta en realidad, sigan haciéndolo”.

Lo que esto significa es que la entrega de los Globo de Oro de 2018, se dividió marcadamente en dos ceremonias muy distintas. En una, Laura Dern instó a todas las personas en la sala a que apoyaran la “justicia reparativa”, y a que le enseñaran a sus hijos que “hablar sin miedo a retaliaciones es nuestra nueva Estrella del Norte”. Frances McDormand habló acerca del “giro telúrico” que está ocurriendo en la industria del entretenimiento post-Weinstein. “Créanme, las mujeres en esta sala no están aquí esta noche por la comida”, dijo. “Estamos aquí por el trabajo”. Barbra Streisand apuntó que a estas alturas todavía es la única mujer en ganar un globo de oro por mejor dirección. Salma Hayek, quien escribió un extraordinario y poderoso ensayo acerca de su experiencia con Harvey Weinstein, apareció en el escenario junto a Ashley Judd, otra de las actrices que han acusado a Weinstein, a quien también llevó a la ceremonia como su acompañante. Oprah Winfrey pronunció uno de los discursos más conmovedores en la historia de los shows de entrega de premios, alabando a las mujeres “que luchan fuertemente para asegurarse de convertirse en las lideresas que nos llevarán a un tiempo en que nadie más tenga que volver a decir “me too”.

En la otra ceremonia, los premios fueron recogidos y se agradeció a figuras que no tenían nada que ver o que no tenía mucho sentido que se mencionaran. James Franco, sonriendo, subió al escenario con Tommy Wiseau para aceptar el premio por The Disaster Artist. Guillermo del Toro regañó a la orquesta por intentar bajarlo del escenario. Gary Oldman citó a Churchill. McDonagh le deseó feliz cumpleaños a su madre. Fue como si Harvey Weinstein, #MeToo, y el subsecuente tsunami de acusaciones en contra de hombres poderosos en Hollywood y más allá, nunca hubiera pasado. Las mujeres se quedaron, en general, solas a cargo de la labor de explicar por qué la igualdad salarial es importante, por qué es importante contar historias llenas de diversidad y por qué tener a más mujeres y personas de color ocupando cargos de poder en todas las industrias de Estados Unidos es importante. A las mujeres se las dejó solas a la hora de intentar transformar un momento crucial en la historia de Hollywood de un doloroso escándalo a un reconocimiento necesario. Y tal como sus coestrellas masculinas, directores y productores, lo dejaron ver en su mayoría, ellas están haciendo y seguirán haciendo esto solas.

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